lunes, 16 de diciembre de 2019

SEMANA 50


Jueves – en esta ocasión cambié de aires y disfrutamos de una cacería en cuadrilla en un bonito paraje, un cazadero muy guapo, lástima la mierda de día que hizo, que deslució bastante la jornada de caza. Respecto a las arceas, se vieron ocho o nueve, de las que pudimos hacernos con cinco. Por mi parte movimos un par mientras estuve con Toño, una loca que puso Suzuki en varias ocasiones, pero que no dio la cara; y otra que después de un par de levantes sin la participación de los perros; a la tercera logró bloquearla Suzuki, pero nos salió tapada y ni Toño, ni yo tuvimos opción al tiro. La segunda mitad de la jornada estuve sólo y eché un par de arceas, pudiendo hacerme con una que andaba bastante ligera; puesta por Xana de primeras, luego Levín que sin llegar a fijar la muestra ya salió unos metros por delante y pude abatirla. La otra la eché cuatro veces, las dos primeras puesta por Xana, pero ya no estaba; a la tercera se la comió Levín, pero eso hizo que la arcea se equivocase al salir, pero tuvo la fortuna, que más me equivoqué yo al disparar; a la cuarta la pusieron los dos perros, pero me salió tapada y cuando la vi, ya estaba muy lejos para tirar.


Sábado – hoy Pepín quiso probar suerte en la montaña y aprovechar la parte que ya no tiene nieve, porque en breve volverá a cubrir según la previsión meteorológica. Y la mañana dentro de lo que cabe no estuvo mal, ya que se hicieron con una perdiz y una arcea; no pudieron matar más piezas, pero movieron unas perdices que los tuvieron entretenidos. Aitor pospuso un día la montaña y estuvo de instrucción conmigo por el monte. Salvamos que fuimos efectivos, raro para nosotros dos ;-) porque pegamos un par de tiros, que valieron para cobrar un par de arceas; ni un rastro más. Una en la primera mitad del día, puesta por Xana de primeras, pero ya se le había ido cuando llegamos a la muestra de la perra; de segundas fue mostrada por Cleo; y pude hacerme con ella de un disparo. La otra fue un lance un poco raro, porque los perros dieron como rastro e insistieron ladera abajo, y en cambio la arcea se levantó unos metros de costado, pudiendo hacerse con ella Aitor de un disparo…era bastante grande y estaba gordísima, creo que ese fue el motivo del acierto en el disparo de mi compañero ¡jejeje!









Domingo – esta jornada nos repartimos un poco, Pepín para el llano, pero no le dieron opción ni las perdices (siempre fuera de tiro), ni un par de arceas que movió, pero que no querían saber nada de bromas; menos mal que al menos una orejona le permitió apretar el gatillo. La parte positiva de la jornada, el buen trabajo del joven Ilko, que progresa adecuadamente y está poniendo caza en casi todas sus salidas. Aitor por la montaña, al igual que Pepín el día anterior, quería aprovechar un poco antes de que se vuelva a cubrir de nieve. Estuvo entretenido detrás de las perdices, pudiendo tirar a alguna y logrando hacerse con una. Y por mi parte, eché un par de arceas, que escuché salir perfectamente (relativamente cerca) pero no las vi. Una sola, de segundas la mostró Xana, pero ya no estaba y fin de la historia. La segunda la puso también Xana, pero esta vez salió al otro lado de un buen matu; diría que hubo un segundo encuentro entre la perra y la arcea, porque se descontroló bastante, aunque ni vi nada, ni hubo muestra, y cuando creí que por fin la tenía la perra, después de reventarme para llegar a ella; ya no estaba, si es que estuvo, porque a veces ya pienso que andamos a gamusinos.




 

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